Lipoatrofia  semicircular

 

 

La lipoatrofia es una disminución del tejido adiposo (grasa) situada bajo la piel, en diferentes partes del cuerpo, aunque mayoritariamente afecta a los muslos y/o al antebrazo.

Visualmente se trata de una depresión o un surco en la piel, de forma semicircular, coincidiendo normalmente con el punto de contacto con el borde de la mesa de trabajo.

Se trata de una lesión que no suele presentar otros síntomas acompañantes, y en la que ni la piel ni el músculo parecen verse afectados.

Es reversible cuando finaliza la exposición a los factores de riesgo que la causan.

Afecta al parecer en un mayor número a las mujeres, dado que la estructura del tejido graso en ellas es generalmente más laxa.

Los síntomas en seguida disminuyen cuando el afectado se aleja del lugar que está afectando a su salud.

 

La Lipoatrofia Semicircular es una prueba palpable de que un edificio está afectando a sus usuarios y, de hecho, los parámetros que se controlan para esta enfermedad son los mismos que para el llamado síndrome del edificio enfermo, una dolencia (no enfermedad) que aparece en las personas que, como usuarios de un inmueble, ven afectada su salud al cabo de un tiempo de estar en él y que, al dejar de hacer uso del mismo, comprueban que ésta desaparece.

Es frecuente la aparición de esta enfermedad en edificios donde los trabajadores realizan su jornada laboral en mesas o escritorios con numerosos dispositivos electrónicos (ordenadores, impresoras, iluminación de mesa, dispositivos telefónicos digitales,...) y abundante cableado eléctrico; es decir, se suele tratar de lugares de trabajo altamente tecnificados, ubicados normalmente en edificios de oficinas de nueva construcción o bien rehabilitados, que suelen disponer de climatización artificial y ventilación forzada.

 

La aparición de la lipoatrofia semicircular se relaciona directamente con la descarga electrostática a través del contacto entre los muslos y/o antebrazos con los cantos vivos del mobiliario de oficina.

Estas descargas suelen estar por debajo del umbral de la sensibilidad del cuerpo humano, que oscila entre 2.500 y 3.000 voltios. Los entornos de trabajo con un bajo nivel de humedad relativa, mobiliario con elementos metálicos que hacen de conductores y cableado en contacto con la mesa o integrado en el mobiliario, son los más propicios para generar este tipo de descargas.

La experiencia en el seguimiento de diversos casos muestra diversos factores comunes como principales causantes:

·Centros de trabajo que disponen de un sistema de ventilación general con climatización.
·Niveles de humedad relativa medios inferiores al 50% (en muchos casos alrededor del 30%).
·Altos índices de electricidad estática.
·Superficies de trabajo con estructura metálica.

 

 

 

j o a n    a r b o l e d a s

geobiólogo, ingeniero de edificación y arquitecto técnico

617222739  ·  lamartinablanca@gmail.com